Imagen de Enrique Peña Nieto cae en la desgracia y con el todo el que lo apoya

La imagen de Peña Nieto se ha visto fuertemente afectada por desatinados comentarios y todo intento por apoyarlo ha logrado hundirlo mas en el fango, mientras mas tratan de parar este asunto mas se torna imparable y todo lo contrario mas velocidad agarra.

Peña Nieto esta teniendo un costo no solo político en el, le esta costando a todo el que ha intentado ayudarlo, Carlos Loret de Mola ha perdido toda credibilidad, Adela Micha también perdió la credibilidad no solo eso, se fue incluso en contra de su casa Televisa con tal de defender a Peña Nieto.

Adela Micha dijo que leer no es importante para gobernar en un apoyo patético a Peña Nieto, solo que la falta de inteligencia de Adela Micha no le permitió ver que su casa televisora, Televisa tiene campañas de lectura, lo que entra en total contradicción, esto también le esta costando a Adela Micha

Incluso la hija de Peña Nieto dio tanto de que hablar, que es comparada con las Ladys de Polanco

Yo creo que los asesores de Peña Nieto no se han dado cuenta que el peor rival en el 2012 no es otro candidato, es el pueblo que sera duro e inflexible y que a diferencia del pasado están armados con herramientas de información, cualquier error por minúsculo que este sea, sera difundido en las redes, cualquier intento de mitigarlo hará lo opuesto avivara mas el problema y dejara mal parado a todo el que se meta. Esto no es un problema de Peña Nieto, es un problema de todos los candidatos, su peor pesadilla se ha hecho realidad, un pueblo inquisidor, Peña Nieto debe despedir a sus asesores, están haciendo un mal trabajo y están haciendo que toda su imagen creada en tantos años se vaya por el drenaje en tan solo una semana.

En mi humilde opinión, Peña Nieto debió decir públicamente, perdón ningún libro ha marcado mi vida , algunos me han gustado, pero ninguno ha dejado huella, huella dejaron mis maestros, esa era una toreada maestra digna del mejor torero y habría salido bien librado incluso engrandecido por el reconocimiento a sus mentores, claro que le habría no existe y ahora esta en el hoyo y si no sabe como manejar la situación, se saldrá mas de control costandole a todo el que se meta a defenderlo.

Recordemos que le paso a Lopez Obrador, el era imparable pero empezó a hablar, a decir tonterías, podría costarle a Peña Nieto este asunto, como a Obrador le costo el Callate Chachalaca que aunque son cosas totalmente diferentes en común tienen que son comentarios desafortunados.

En internet hay incluso cartas abiertas a la hija de Peña Nieto por su desafortunada participación en este problema, la carta dice así:

No tengo el gusto de conocerte personalmente. No sé cómo eres, desconozco tus cualidades, tus aficiones, tus intereses. Entiendo tu molestia al escuchar las críticas a tu padre, Enrique Peña Nieto. Son gajes del oficio. Deberás irte acostumbrando a los ataques contra él. En una democracia, la crítica es un ejercicio fundamental. Tu padre es una figura pública y, por ende, sus actos serán juzgados con rigor. “¿Por qué son tan duros con él?”, te preguntarás. Bueno, los funcionarios públicos ganan mucho dinero. Hay miles de personas dispuestas a sufrir críticas y cuestionamientos con tal de figurar en la nómina oficial. El sueldo bien vale esos golpes. ¿No?

Pero no es de tu padre de quien quiero hablar, sino de ti. ¿Te confieso algo? Me aterra que hayas utilizado la expresión “hijos de la prole” como un insulto. Insisto, es disculpable que te enfades por la burla hacia tu padre. No me asustaría que los llamaras “babosos”, “tontos”. Es más, no le preocupa el que nos hayas llamado “pendejos”. En cambio, no se puede excusar tu menosprecio a los hijos de los trabajadores, de los obreros.

¿Oíste del escándalo de las Ladies de Polanco? Descalificaron a un policía llamándolo “asalariado”. Algo similar hiciste tú: descalificas a la mitad del país por su condición social. ¿Qué tiene de malo ser hijo de un obrero? Sabes, yo soy nieto de un minero, un proletario. No me da vergüenza decirlo. ¿Te avergonzarías de tu padre si fuese un vendedor de tamales o un plomero?

Tu padre, que ha leído la Biblia, te puede recordar una frase de Jesús en el Evangelio: “De la abundancia del corazón, hablará la boca”. Sin pretenderlo, con tus palabras has revelado tu clasismo. Desprecias el trabajo manual. Minusvaloras a quienes se mantienen con su esfuerzo. ¡Qué tristeza que así piense la hija de un candidato presidencial!

“Hijos de la prole” son, en efecto, quienes estudiaron en escuelas públicas, quienes utilizan el metro, quienes no comen cortes argentinos y quesos españoles, quienes no utilizan zapatos de miles de pesos, quienes no se atienden en el hospital ABC, quienes no viajan en helicóptero. Los hijos de la prole, por el contrario, deben hacer largas horas de filas en las clínicas del seguro social, deben comer carbohidratos (tortillas), deben estudiar en salones sin computadoras, deben apretujarse en los transportes públicos. Los hijos de la prole, querida Paulina, ganan en un año lo que tu padre gana en una semana.

Cuando leas estas líneas has el siguiente ejercicio. Revisa lo que llevas puesto encima: perfume, cremas, desodorante, ropa, zapatos, celulares, aretes. Suma el total. ¿Sabes que traes encima más de lo que una indígena gana durante un año de trabajo duro?

Paulina, me da terror que pienses así. Tu lapsus reveló tu “realidad”: vives en una burbuja color de rosa. “Hijos de la prole” no es un insulto, sino un título honorable. Este país, que tu padre aspira a gobernar, depende de los obreros, de los campesinos, de los empleados, depende de esas personas a quienes menosprecias.

Ojalá este gravísimo desliz, no sea fruto de la educación que recibiste en casa. Ojalá y sea culpa tuya, fruto de tu arrogancia (tan propia, eso sí, de la clase alta mexicana). ¿Qué será de México si lo llega a gobernar una persona que desprecia al proletariado?

Mira Paulina, me parece que por tu bien, debes inscribirte en una escuela pública, reducir tu escolta al mínimo, tomar el metro en horas pico, y ponerte a trabajar. Por si no lo sabes, muchos de los “hijos de la prole” se pagan sus estudios con su trabajo: los hay campesinos, vendedores, obreros. Algunos trabajan desde niños.

Paulina, haz puesto en riesgo el futuro político de tu padre. Pero lo que es más grave: pones en peligro en riesgo el futuro de México.

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